NUEVAS SUBJETIVIDADES: VARONES GAY*

Lic. Bruno Ferreira

No hay ninguna naturaleza, solo existen los efectos de la naturaleza:
La desnaturalización o la naturalización.

J. Derrida.

* Trabajo expuesto en el Foro de Psicoanálisis y Género. VII Jornadas Internacionales de Actualización

“ El género en crisis. Nuevas subjetividades en la Modernidad tardía”. Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, 2004.

A lo largo de la Historia de la Humanidad, diferentes han sido los modos de pensarse y de pensar el mundo, que han asumido las diferentes culturas, los diferentes pueblos, como diferentes han sido los discursos que han moldeado los cuerpos, los deseos, las sensibilidades, de quienes pasarían a devenir sujetos, siendo designados como varones y mujeres. De acuerdo a los nuevos guiones construidos con tal fin, los cuales irían prescribiendo y proscribiendo prácticas, produciendo realidades, diagramando deseos...

En un continuo devenir discursivo, sostenido y a la vez sostén de las prácticas cotidianas, elemento indispensable para su naturalización y posterior repetición acrítica por parte de las sucesivas generaciones, en un proceso en continua retroalimentación.

Es así entonces, que se fueron construyendo modelos y pautas de conducta y de comportamiento estrictas y rígidas, acerca del ser varón o mujer, que partirían de un modelo de “ lo Uno” (1), que pasaría a ser el varón blanco heterosexual de clase media, que se constituiría a partir de ese momento en la medida de todas las cosas y el punto de referencia desde el cual situarse para medir las posibles “ desviaciones “.

La inobservancia al modelo impuesto, pasó a revestir diferentes grados de sanción social, que en el mejor de los casos, sería castigado con el desprecio o el insulto, mientras que en otros, con el destierro o la invisibilidad.

Lo cual generaría otros destierros, otras invisibilidades, a través de la violencia simbólica que supone la exigencia de amoldarse a un modelo previamente construido, pero no desde el deseo, sino en muchos casos, desde la amenaza explícita o implícita de quedar por fuera de lo “ socialmente aceptable “, entendiéndolo como aquello que consideran tal quienes tienen el poder del discurso, quienes se han apropiado de la palabra, en un determinado momento histórico y social.

Es verdad que no todo es prohibición y amenaza, en tanto al sujeto se le plantea un ideal a alcanzar, lo que supone una gratificación narcisista en caso de lograrlo, pero ¿ qué pasa con todos aquellos que no pueden o no quieren intentar alcanzar ese ideal? , ¿hay un lugar para su deseo? , ¿hasta donde se los habilita a desplegar su discurso? ¿ Se favorece la creación de escenarios favorecedores de la diferencia, entendida esta como diversidad y no como inferioridad o ajenidad, o por el contrario se los intenta subsumir dentro del modelo planteado como “normal”?

¿ Qué pasa cuando los diferentes mandatos sociales no se cumplen en lo que hace a las expectativas de género, como en los varones gay, se respeta su singularidad o se reacciona desde la descalificación, desde el insulto?

Por otra parte, para que alguien se sienta impactado por una frase insultante, es necesario que antes haya internalizado su significado, para que produzca en él la resonancia y el impacto deseado, para que sea colocado por ese otro que en ese momento encarna la ideología dominante, en el lugar de la abyección (2)y este acto discursivo y de ejercicio de poder pueda producir efecto.

Este ser colocados en el lugar de lo abyecto y la injuria implícita y explícita que esto conlleva, pasará a ocupar un lugar protagónico en la construcción de la subjetividad gay y de todos aquellos que intentan subjetivarse desde los márgenes de lo acordado por la mayoría, entendiendo a esta no como una mayoría numérica, sino en el sentido del sujeto de la enunciación, el patrón autoproclamado en medida, en tanto ”lo que define a una minoría no es el número, sino las relaciones internas con el número “ (3).

Por lo que todos aquellos que son colocados en el lugar de “minoría “, podrían constituir una cantidad más numerosa que la “mayoría“, pero lo quedistingue a la primera, aparte de que no constituye el sujeto de la enunciación, es que es innumerable. Al ser colocada en este lugar, es decodificada como inferior, se hace necesario controlarla y devaluarla para que así resulte menos amenazadora.

El modelo heteronormativo dominante entonces, parecería no poder tolerar la existencia de la diferencia, y cuando esta surge y cobra voz propia, como ocurre con los discursos gay, deviene intolerable en alguna medida, porque, entre otras cosas, pasaría a cuestionar la validez de ese modelo que es tenido como el “ normal “, viniendo a cuestionar su validez originaria, poniendo en evidencia su carácter de construcción social, que no remite a ninguna naturaleza previa en la que pueda sustentar su pretensión de autoridad.

De todas maneras, esta particular producción de sentido, producida y sostenida por las subjetividades más relevantesde un determinado momento socio-histórico, a partir de la exclusión de lo significado como“ lo diferente “, ha generado discursos,que luego de la reproducción de las mismas por sucesivas generaciones, se terminaron “naturalizando“, es decir, que pasaron a ser percibidas como “ lo natural” (4), como “ lo que siempre fue así “, olvidando su carácter de construcciones, de interpretaciones, de cristalizaciones, de determinados equilibrios de poder.

Estas formas de construir el discurso, a la vez que de interpretar las diferencias entre los sujetos, se irían haciendo carne, pasando a cincelar los cuerpos, lasidentidades, las diferencias...

Produciendo zonas de visibilidad en cuyo entramado simbólico, vendrían a actuar todos aquellos que fueron “ creados a su imagen y semejanza “, mientras que aquellos que se mostraban como diferentes no serían reconocidos en su diferencia, sino como “ fallos “ del modelo, como “ demoníacos”, “ patológicos” o “ perversos”, según de qué ropaje discursivo se revista la ideología dominante y cuál sea el dispositivo que se construya para preservarla, sea este religioso,psiquiátrico o psicoanalítico.

Se podría pensar que el hecho de que se deba permanentemente delimitar qué prácticas son patológicas y que el modelo dominante intente normalizar los discursos de la cienciapara que esta lo consagre como el“normal “ y el “ original”, sugiere que la propia performatividad heterosexual estaría siendo acosada poruna cierta ansiedad que nunca puede superar plenamente.A la vez que su esfuerzo por llegar a sus propias idealizaciones nunca podría lograrse, en tanto es necesario dejar por fuera otras realidades para que el modelo heteronormativo continúe presentándose como el único posible.

Ansiedad que podría estar particularmente aumentada en la actualidad con la irrupción del discurso gay en diferentes terrenos y la progresiva visibilidad de lo que, se sigue sosteniendo desde el discurso hegemónico como “ lo que no puede ser”, en tanto la homosexualidad podía en ciertos parámetros no constituirse en una amenaza demasiado grande, en tanto era confinada a los límites discursivos y simbolizada solo desde lo negativo.

Pero los discursos gay vienen a decir que existe una subjetividad gay, que es posible constituirse en sujetos desde otro lugar, generando nuevos escenarios y visibilidades. Este hecho, que debería interpretarse como una ganancia a favor de la diversidad, sería visto como una amenaza al modelo que se construyó a partir de la negaciónde la diferencia como opción válida.

Por otra parte, ¿ esta ansiedad heterosexual tendrá que ver además con cómo se constituye la elección de objeto heterosexual, la cual supone una serie de renuncias para acceder al modelo normativo? En tanto supone entre otras renuncias, el resignar al progenitor del mismo sexo como objeto de deseo, por lo que la elección de objeto heterosexual sería también melancólica. Se podría objetar que si bien hay una asignación de género temprana, esta no es solo restrictiva, sino habilitadora, pero¿habilitadora de qué? Porque se instaura sobre una proscripción fuerte acerca de lo que no se puede hacer, es decir que esa habilitación supone reglas rígidas y se asienta sobre una serie de prohibiciones y de prescripciones, entonces ¿ cuál es el margen para la espontaneidad, para que emerja lo nuevo, para el enriquecimiento?.Este objeto al cual se renuncia entonces, sería incorporado melancólicamente a través de la identificación, ya que seconciben desde el discurso psicoanalítico ortodoxo la identificación y la elección de objeto como mutuamente excluyentes, en tanto si alguien se identifica con un género debe desear a alguien de un género diferente.

Esta afirmación partiría de una lógica heterocentrada, en tanto de alguna manera, estaría sosteniendo por la contraria, que si un varóndesea a otro varón, es que no estaríaidentificado con su género, entonces, ¿ con qué género estaría identificado?

Se sigue insistiendo desde el psicoanálisis en que habría una identificación con la madre, manteniéndose en una lógica que podríamos pensarla como reduccionista, porque, no existe una única feminidad ni una única masculinidad con la que podamos identificarnos. A la vez que se continúa con la misma lógica, en tanto el deseo de un hombre por otro hombre es decodificado como “ femenino “, en lugar de inscribirse dentro de la diversidad, de las diferentes formas de devenir varón.

¿ Cómo incide en los varones gay este discurso, que rol cumple en el proceso de asunción de su identidad como varones que desean a otros varones?

Porque a su vez, si bien estos construyen su subjetividad desde los márgenes de lo socialmente aceptado, comparten el mismo entramado simbólico de la “ mayoría “, por formar parte de la misma cultura, de la misma sociedad, no quedan por fuera de esta. Por lo que la construcción de sus subjetividades constituiría un desafío mayor, en tanto deben erigirse y validarse en una red simbólica que los preexiste, pero que además tiene sus propias lógicas de exclusión. Dentro de las cuales está el lenguaje que designa determinados lugares, mientras que otros son solo mencionados para hacer referencia a “ lo que no se debe ser o hacer “, en lugar de algo a “ lo que se puede aspirar”, es decir, no son colocados dentro de la categoría de lo posible, sino de lo que no puede ser, de lo que solo se mencionaría para marcar la diferencia entre un adentro y un afuera, entre “ nosotros “ y “ los otros “. En donde los lugares se tienden a remarcar de manera permanente, al igual que los límites, generando falsas dicotomías y recortes en lo que hace a lo que debe ser y debe hacer un varón, a su sexualidad, tomando a esta no en su totalidad ni amplitud, sino a partir de un pequeño recorte, dejando por fuera otras formas de ser, de sentir ( se) varón, apelando a una esencia en lugar de a un devenir.

Es así que desde el discurso dominante se habría construido una identidad “cerrada”, en tanto no se admitiría las diferencias ni los avatares, ni las discontinuidades, sino un modelo único de varón, que se trata por todos los medios y aparatos ideológicos de producir y reproducir, ajeno a la complejidad y a la irrupción de lo nuevo, entendido esto como todo lo que se deja por fuera, para la construcción de ese modelo.

Todos aquellos que no responden a este por tener una orientación del deseo diferente, son traídos desde la desvalorización, como “ afeminados”, en un intento de asociarlos a lo femenino, es decir, a lo socialmente degradado.

Ahora bien ¿ qué pasa cuando esos varones gay se presentan muy ajustados a los mandatos de género masculinos, en lo que hace al manejo corporal, a las marcas semánticas, a la “performance“, en general? Porque de alguna manera vendrían a decir que es posible ser varón, y ajustarse a lo establecido para su género, pero teniendo como objeto de deseo a otros varones...

En un primer momento se podría sostener que en realidad no se ajustarían al modelo dominante, el cual se constituye a partir de tres prohibiciones, que son, no ser mujer, ni niño, ni homosexual (5), pero por otra parte, si hay una asunción de roles y de mandatos sociales al igual que un manejo corporal y en ocasiones también de los afectos, que responden a ese modelo de varón prescripto. ¿Cómo son decodificados entonces desde el lugar del modelo dominante?

En muchos casos, no sin angustia, en tanto estarían diciendo que si bien desean a otros varones, se sienten muy cómodos en su género, es decir que se sienten varones, y actúan como varones y en el resto de los planos responden a las expectativas. La incomodidad vendría por el lado de que no les es reconocido su deseo como válido y en plano de igualdad con el socialmente impuesto.

A su vez, podríamos suponer que las defensas, las cuales se irían organizando en torno al género asignado, en los varones gay tendrían algo que sería singular frente al resto de los varones, en tanto deben construir su identidad tratando de encontrar modelos identificatorios, lo que en ocasiones puede no ser demasiado fácil. Ya que muchas veces, los personajes que son presentados como homosexuales tanto en los medios de comunicación, como a través de anécdotas e incluso de chistes, responden al modelo estereotipado del varón afeminado, con el cual es muy difícil que los varones gay quieran identificarse, en tanto además, ese modelo sería uno de los representantes privilegiados de la abyección.

Durante mucho tiempo, a su vez, se asoció a los varones gay con el afeminamiento, lo que podríamos ver como una estrategia defensiva, en tanto cuanto más diferente sea el otro a mí, más difícil es que yo termine siendo como el, cuanto más por fuera lo coloque, más lejos se ubicará de mi y menos me va a hacer cuestionar en mi lugar de varón. En tanto el modelo de varón heterosexual fue construido a partir de una lógica dicotómica y binaria, que solo acepta además la existencia de dos géneros, a la vez que de dos sexos, no dando cabida a la diversidad en ninguno de estos planos (6). Cuando esta aparece y no se la puede invisibilizarpor ser demasiado evidente,es designada como “ lo difuso” o “ lo indefinido “, lo que es preciso no aceptar para mantener las certidumbres construidas sobre las cuales se asienta el modelo heterosexual normativo de varón. Todo lo cual es hecho para mantener una ficción reguladora que divide a la especie humana en dos grupos que se deben mantener claramente diferenciados, lo cual es recogido desde el discurso psicoanalítico, en donde se sostiene la importancia de la diferencia entre los géneros, como esencial para la constitución del psiquismo del niño.

Ahora bien ¿ de qué diferencia estamos hablando, es necesario el mantenimiento de esta tal como la entendemos para que se pueda constituir un psiquismo?

¿ Por qué se insiste tanto en mantener esta diferencia y a la vez se ataca a todos aquellos que la cuestionan por no creer que sea indispensable para dicha construcción?El varón gay entonces, va a constituir su identidad no solo a través de sus identificaciones a la vez que de su tramitación edípica y de mandatos de géneroestrictos, rígidos, que se sueldan a esa particular construcción, como en el heterosexual, sino en contra de estos mandatos, los cuales tendrá que ignorar para poder construirse como varón con una identidad masculina y una orientación hacia personas de su género.

Esto podemos pensar que no va a tener consecuencias menores en la construcción de su identidad, en tanto debedesechar aspectos que hacen a los mandatos para los varones y que le son transmitidos por sus padres o por otros significativos, lo cual podría ser generador de culpa, lo que es posible ver en la clínica, a través no solo de lo dicho, sino desde lo no dicho...

A la vez que recibe de forma continuada el modelo que intenta imponer la subjetividad mayoritaria, que habla de lo que no se debe ser, para poder constituirse en varón.

De esta forma entonces, se va construyendo el modelo hegemónico de varón, a partir de un recorte de sus potencialidades, de sus afectos, de sus expresiones corporales, de sus anhelos...

Que van moldeando su cuerpo, en tanto que el propio cuerpo estaría sometido a reglas culturales que controlan su forma, a actos performativos, aactuaciones psicológicas, paraverbales y estéticas, que en el caso de los varones heterosexuales se manifiestan desde una particular forma de hablar, de palabras que no se deben decir, de un no hablar demasiado de los afectos, de un relacionamiento y un( des) conocimiento de su cuerpo, en tanto hay zonas de esta que no se deben tocar ni estimular. Aunque es posible complejizar aún más la situación, en tanto muchos de estos aspectos aparecen también en los varones gay, ya que su orientación sexual no supone trascender a muchos los condicionamientos impuestos para su género. En ciertos aspectos del discurso, resulta difícil reconocer a un varón gay, en tanto enalgunos aparece manifiesto al igual que en muchos heterosexuales, el machismo o el falocentrismo, o la misoginia en comentarios referidos a mujeres, o en la forma de posicionarse, en tanto se hace presente la lógica falocéntrica compartida en mayor o menor grado por todos los varones.

Pero por otra parte, aparecen diferentes formas de relacionarse con su cuerpo, en donde en general aparecería un mayor relacionamiento con el mismo, en tanto no habría tantas “ zonas prohibidas”. lo que en ocasiones se traduce en menor esfuerzo en mantener poses estereotipadas prescriptas para su género. Lo que habilitaría al surgimiento de la espontaneidad, mientras que los varones que no son gay, aparecerían más preocupados por ajustarse a dichos mandatos, para estar seguros y ser confirmados y confirmarse como varones.

De esta manera, el género en tanto ideal a alcanzar y al que debemos ajustarnos, se transformaría en una especie de “ esencia “ a la interna de cada sujeto, cuando en realidad, sería una copia sin original, que se va repitiendo de una generación a otra, imponiendo prohibiciones, diagramando deseos, por lo que lo podríamos entender como actos performativos, como representaciones teatrales en donde los papeles están asignados con anterioridad al sujeto, el cual no puede elegir, sino solamente actuar. La performance gay nos vendría a decir entonces, que no hay un modelo esperado para cada género, sino que existen diferentes maneras de ser y de actuar como varón. Que no remiten a una esencia original, sino que apuestan a la producción de múltiples sentidos, de múltiples formas de subjetivarse...

 

1 Fernández, Ana Mª, ( 1997): La mujer de la ilusión, Buenos Aires, Paidós.
2 Eribon,Didier,( 2004): Una moral de lo minoritario, Barcelona, Anagrama.
3 Deleuze ,Guilles y Guattari, Felix, ( 1994) : Mil Mesetas, Capitalismo y Esquizofrenia, Valencia, Pretextos.
4 Najmanovich, Denisse , ( 1995 ) : Redes: El lenguaje de los vínculos, Buenos Aires, Paidós.
5 Badinter, Elizabeth, ( 1992) : XY, la identidad masculina, Bogotá, Norma.
6 Fausto-Sterling, Anne, (2001): Sexuando el cuerpo: política del género y la construcción de la sexualidad, Rhode Island, Brown.

 

BIBLIOGRAFÍA

· Badinter, Elizabeth, ( 1992): XY, la identidad masculina, Bogotá, Norma.
· Benjamin, Jessica, (1997): Sujetos iguales, objetos de amor, Buenos Aires, Paidós.
· Bordieu, Pierre, ( 2001): La dominación masculina, Barcelona, Anagrama.
· Deleuze,Gilles y Guattari, Felix, ( 1994) : Mil Mesetas, Capitalismo y Esquizofrenia, Valencia, retextos.
· Eribon, Didier,( 2004): Una moral de lo minoritario, Barcelona, Anagrama.
· Fausto-Sterling, Anne, (2001): Sexuando el cuerpo: política del género y la construcción de la sexualidad , Rhode Island, Brown.
· Fernández, Ana Mª, ( 1997): La mujer de la ilusión, Buenos Aires, Paidós.
· Foucault, Michel, (2003) Historia de la sexualidad. Buenos Aires, Siglo XXI.
· Le Breton, David, (1995): Antropología del cuerpo y modernidad, Buenos Aires, Nueva Visión.
· Mafia, Diana, comp.(2003) Sexualidades migrantes. Género y transgénero,
· Najmanovich, Denisse, ( 1995): Redes: El lenguaje de los vínculos, Buenos Aires, Paidós

 

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